Robespierre,
jurista de profesión, inició su carrera como juez penal de la diócesis de Arras,
3 además de ejercer como defensor legal, especialmente de los sectores más desposeídos, lo cual, junto con su entonces fuerte oposición a la
pena de muerte y la notoriedad que acumuló como escritor, lo convirtieron en uno de los más notorios abogados de Arras. Su notoriedad pronto lo conllevó a la política, resultando electo
diputado por el
Tercer Estado en los
Estados Generales en
1789, encarrilándose desde entonces en un inminente ascenso político, hasta alcanzar la presidencia de la Convención Nacional y transformarse en uno de los más poderosos líderes de la
Revolución.
Entre
1793 a
1794, lideró el denominado
«Reino del Terror», durante el cual gobernó, de forma autocrática, a
Francia, sumiendo al país en un período de persecuciones políticas, incertidumbre generalizada y continuas ejecuciones por
traición,
sedición,
conspiración, entre muchos otros crímenes. Este periodo presentó a un Robespierre muy distinto al característico
«Defensor del Pueblo», en su lugar, emergió un personaje firme, autoritario y decidido a purificar a Francia de cualquier opositor a la
Revolución, justificando el uso de la
Pena de Muerte a la que tanto se había opuesto en el pasado.
Finalmente, tras que el mismo Robespierre, incentivara la muerte de
Georges Danton, ello acaba desencadenando una serie de divisiones políticas dentro de la Convención Nacional, ante lo cual, Robespierre, reacciona redireccionando cada vez más poder de gobierno hacia el Comité de Salvación Pública, lo cual, sólo agrava aún más la situación, generando finalmente que un cuerpo de soldados opuestos a sus políticas, tomaran el
Ayuntamiento de París, donde él y varios de sus allegados y seguidores se encontraban, siendo herido en la mandíbula en circunstancias inciertas. Finalmente es arrestado y
guillotinado el
28 de julio de
1794 (
10 de
Termidor) junto a 21 de sus seguidores.
Robespierre acabó sucumbiendo a su
«caída política», ocasionada por la propia inestabilidad que él mismo había generado, siendo así, consumido por las circunstancias por él desencadenadas. Su muerte fue seguida de una
«reacción termidoriana», que desmanteló el régimen del
Terror e hizo añicos el gobierno puramente revolucionario, estableciéndose en su reemplazo el
Directorio, de carácter más conservador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario